He tenido que cambiar la plantilla del blog porque la anterior tenía un problema que todavía no logro entender. Bueno, la nueva creo que va más conmigo jajaja. Puede que escriba algo aquí dentro de poco, no lo sé, le tengo cariño a este sitio...
FRASES QUE LLEGAN AL ALMA
Palabras que gustan, que relajan, que intimidan, que desagradan o asustan... se puede encontrar de todo.
jueves, 12 de mayo de 2011
martes, 15 de marzo de 2011
sábado, 18 de septiembre de 2010
Monster I've become.
No more shit, no more lies,
no more bitches, no more songs.
No more blood, no more hunger,
no more bullets in my heart.
No more smiles in pretty faces,
no more crying every day.
No more waiting for the sunset,
no more breathing, no more sadness.
No more poetry.
no more bitches, no more songs.
No more blood, no more hunger,
no more bullets in my heart.
No more smiles in pretty faces,
no more crying every day.
No more waiting for the sunset,
no more breathing, no more sadness.
No more poetry.
domingo, 8 de agosto de 2010
Esa sensación de angustia.
Despierta. Abre los ojos. Estate atenta y observa. Date cuenta de que los monstruos más peligrosos no están en el armario ni debajo de la cama. Son esos que ves todos los días y parecen inofensivos. De los que te hacen daño poquito a poco. De los que no parecen monstruos de verdad. Sólo esos monstruos son capaces de desgarrarte por dentro, de hacerte sentir esa rara presión en el pecho y esa excesiva humedad en los ojos. Esos monstruos te consumen. Ya queda poco de ti. Despierta.
viernes, 11 de junio de 2010
Sólo es una mujer.

Mis mejillas ardían, mis labios sangraban, mis ojos se abrían poco a poco cegados por la luz de nuestro dormitorio. Y te vi ahí, sonriente, con cara de triunfador. Entonces me eché a llorar, prometiéndome a mí misma que no lo consentiría una vez más, que ya todo había acabado, que tus repugnantes manos no volverían a rozar mi piel. Porque habías destrozado nuestros quince años de matrimonio a puñetazos y ya nadie quería reconstruírlos. Te odiaba, por no haberme dado la vida y el amor que habías prometido, porque ya ni siquiera te importaban los niños. Sólo tú y tus cervezas parecíais ser felices. Con voz entrecortada te grité que te fueras, que no volverías a hacernos daño, pero en el fondo yo sabía que te acabaría perdonando, como siempre; eras como una droga a la que me había vuelto adicta. Saliste de casa con un portazo, y yo salí corriendo detrás haciendo caso omiso al dolor de todo mi cuerpo magullado...
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Sufrimiento,
Violencia de género
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miércoles, 9 de junio de 2010
Berros silenciosos.

Era unha rapaza coma calquera outra pero, ó mesmo tempo, diferente. Algúns dicían que a súa pel escura era só unha proba da súa inferioridade. As súas irmás non a defendían ante estes ataques, xa que estaban convencidas de seren superiores. Presumían de gozar de comodidades que ela non se podería permitir mentres estivese baixo o seu control. Mantíñana illada de toda tranquilidade e ledicia. Alimentábanse do sufrimento, de cada bágoa reprimida. Permanecían alleas á dor da súa irmá pese a ser do mesmo sangue.
A rapaza ía morrendo e morrendo e ninguén se decataba, como se formase parte dun universo pararelo. Alí so existían ela e máis un gran baleiro no que os seus berros non se escoitaban. As súas irmás seguían sen axudala a pesar da multitude de promesas que formularan para limpar a súa conciencia.
A vida desta rapaza era escura, vivía nunha espiral de fame e destrución. Ela só quería un pouco de paz. Isto non é unha historia de ciencia-ficción, senón unha totalmente certa. A rapaza chámase África. Si, África, ese continente de terceira categoría. África existe. Un sabio dixo que seguirá habendo guerras mentres a cor da pel sexa máis importante que a dos ollos. Eu digo que ninguén esqueza que todos durmimos baixo o mesmo teito de estrelas.
A rapaza ía morrendo e morrendo e ninguén se decataba, como se formase parte dun universo pararelo. Alí so existían ela e máis un gran baleiro no que os seus berros non se escoitaban. As súas irmás seguían sen axudala a pesar da multitude de promesas que formularan para limpar a súa conciencia.
A vida desta rapaza era escura, vivía nunha espiral de fame e destrución. Ela só quería un pouco de paz. Isto non é unha historia de ciencia-ficción, senón unha totalmente certa. A rapaza chámase África. Si, África, ese continente de terceira categoría. África existe. Un sabio dixo que seguirá habendo guerras mentres a cor da pel sexa máis importante que a dos ollos. Eu digo que ninguén esqueza que todos durmimos baixo o mesmo teito de estrelas.
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Cuento,
Dedicatorias,
Mundo olvidado
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lunes, 10 de mayo de 2010
Las hadas que no podían volar.
Alex era un niño que creía que podía viajar a la Luna en su cohete de cartón. Alex vivía en un mundo de pececillos de colores donde sólo él era el rey. Alex creía que cuando fuese mayor podría conocer a su personaje de dibujos animados favorito y tener superpoderes. Le gustaban los anuncios de la tele; el chocolate le parecía mucho más apetitoso que el que le compraba su madre para merendar. Pensaba que, en cuanto quisiera, podría salir volando y ver la ciudad desde arriba. ¿Cómo se sentirían los pájaros cuando el viento golpeaba sus alas? La brisa respondería a su pregunta.
.
A Alex no le gustaba que la gente mayor siempre quisiese tener la razón cuando él sabía que no era así. Alex no creía que existiese una edad para saber pensar o razonar; a veces, incluso los adultos cometían errores. Un día, su amiga Luna le contó que su papá le había regañado sólo por creer en las hadas. ¿Y quién se atreve a poner en duda su existencia? ¿Acaso las nubes no son polvo de hada? ¿No son las flores sus pequeñas casas? El padre de Luna gritó que eran tonterías de niños. Pero es que yo soy una niña, ¡papá!, dijo Luna reprimiendo las lágrimas. Soy una niña y tengo derecho a creer en lo que yo quiera y a pensar en lo que yo quiera, ¿tanto te molesta que me esfuerce por ser feliz? A su padre aquello no le gustó nada y la castigó sin merienda.
A Alex no le gustaba que la gente mayor siempre quisiese tener la razón cuando él sabía que no era así. Alex no creía que existiese una edad para saber pensar o razonar; a veces, incluso los adultos cometían errores. Un día, su amiga Luna le contó que su papá le había regañado sólo por creer en las hadas. ¿Y quién se atreve a poner en duda su existencia? ¿Acaso las nubes no son polvo de hada? ¿No son las flores sus pequeñas casas? El padre de Luna gritó que eran tonterías de niños. Pero es que yo soy una niña, ¡papá!, dijo Luna reprimiendo las lágrimas. Soy una niña y tengo derecho a creer en lo que yo quiera y a pensar en lo que yo quiera, ¿tanto te molesta que me esfuerce por ser feliz? A su padre aquello no le gustó nada y la castigó sin merienda.
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Luna tenía hambre y llamó a Alex por la ventana de su habitación. Él vivía en la casa de al lado y siempre le llevaba algo de comer cuando su padre se enfadaba con ella. Esa tarde le había llevado pan con chocolate... ¡qué rico estaba! A Luna le habría encantado tener un hermano como Alex, que fuese igual de atento y divertido, que creyese en las hadas mágicas y que le cantase al oído su canción favorita del día. Por desgracia, Luna sólo tenía a su padre. Su madre había muerto al nacer ella, y desde entonces su padre se había quedado tan triste, tan triste, que siempre estaba enfadado con su hija. A veces Luna pensaba que su padre estaba en su derecho, que ella tenía la culpa de todo; Alex intentaba convencerla de lo contrario. A veces Luna pensaba que era la única persona del mundo en la que podía confiar; y, aunque ella no lo supiese, él sentía lo mismo.
Luna tenía hambre y llamó a Alex por la ventana de su habitación. Él vivía en la casa de al lado y siempre le llevaba algo de comer cuando su padre se enfadaba con ella. Esa tarde le había llevado pan con chocolate... ¡qué rico estaba! A Luna le habría encantado tener un hermano como Alex, que fuese igual de atento y divertido, que creyese en las hadas mágicas y que le cantase al oído su canción favorita del día. Por desgracia, Luna sólo tenía a su padre. Su madre había muerto al nacer ella, y desde entonces su padre se había quedado tan triste, tan triste, que siempre estaba enfadado con su hija. A veces Luna pensaba que su padre estaba en su derecho, que ella tenía la culpa de todo; Alex intentaba convencerla de lo contrario. A veces Luna pensaba que era la única persona del mundo en la que podía confiar; y, aunque ella no lo supiese, él sentía lo mismo.
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viernes, 2 de abril de 2010
Ella sonreía..
Y ahora, en la oscuridad de mi habitación, pienso. Pienso en ella. Cierro muy fuerte los ojos y me imagino que la tengo delante, que puedo tocarla, incluso besarla. Su recuerdo va perdiendo nitidez con cada noche que pasa, pues ya son muchos los meses sin poder disfrutar de su presencia. Y lloro por no poder hablarle, lloro por todo lo que no hice, lloro porque alguien me ha robado mi máquina del tiempo, que tanto necesitaba. Y sufro porque siento que la pierdo por segunda vez, esta vez en mi memoria; sufro porque no pude alcanzar lo que tanto anhelé, sufro porque las lágrimas tienen un principio pero no un fin, porque esta opresión en mi pecho amenaza con hacerse más fuerte.
Pienso en ella, pienso en su sonrisa. Era una sonrisa alegre, nunca forzada, a veces tímida o nerviosa. Me gustaba verla sonreír, mientras dibujaba mentalmente el contorno de aquellos labios que me hacían soñar. A veces me daba la sensación de que me sonreía a mí, pero más tarde comprobé que sólo miraba cómo las nubes se iban de viaje hacia el país de los sueños. Sí, solíamos irnos al país de los sueños. Me cogía de la mano para que no me cayese, e íbamos saltando de nube en nube, como si el cielo fuese un mar eterno. Era eterno porque nunca se acababa.
Ahora ya no paseamos juntas, ha soltado mi mano. Ahora mi alma vaga por los cielos, sola, sola. Ya no hay sonrisa, ni labios, ni nubes; ella se los ha llevado. Tampoco hay ilusión ni esperanza; el cielo se las ha quedado. Ahora vivo envuelta en niebla, ni siquiera puedo ver brillar las estrellas; ella las apaga para que no puedan concederme deseos. Por eso me gusta tanto la oscuridad de esta habitación... donde no hay luz no se ve la niebla. Yo también, como Neruda, pienso que puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Pienso en ella, pienso en su sonrisa. Era una sonrisa alegre, nunca forzada, a veces tímida o nerviosa. Me gustaba verla sonreír, mientras dibujaba mentalmente el contorno de aquellos labios que me hacían soñar. A veces me daba la sensación de que me sonreía a mí, pero más tarde comprobé que sólo miraba cómo las nubes se iban de viaje hacia el país de los sueños. Sí, solíamos irnos al país de los sueños. Me cogía de la mano para que no me cayese, e íbamos saltando de nube en nube, como si el cielo fuese un mar eterno. Era eterno porque nunca se acababa.
Ahora ya no paseamos juntas, ha soltado mi mano. Ahora mi alma vaga por los cielos, sola, sola. Ya no hay sonrisa, ni labios, ni nubes; ella se los ha llevado. Tampoco hay ilusión ni esperanza; el cielo se las ha quedado. Ahora vivo envuelta en niebla, ni siquiera puedo ver brillar las estrellas; ella las apaga para que no puedan concederme deseos. Por eso me gusta tanto la oscuridad de esta habitación... donde no hay luz no se ve la niebla. Yo también, como Neruda, pienso que puedo escribir los versos más tristes esta noche.
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Memenovela,
Noche,
Recuerdos
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viernes, 5 de marzo de 2010
Paraguas

-No es tan fácil como tú piensas.
-Ah, ¿no? ¿Acaso yo no he pasado por ello?
-Tú... eres distinta. Y tu historia también lo es.
-Pero en el fondo, nos parecemos demasiado, y cuando te digo que el tiempo lo cicatriza todo no te miento, porque yo misma he experimentado sus efectos.
-¿No dicen que el tiempo lo CURA todo?
-No, en eso sí que no estoy de acuerdo. En mi opinión, el tiempo no puede curar; sí cicatrizar, cerrar heridas, empañar tus recuerdos... Pero curar, hacerte olvidar, hacer que puedas seguir tu vida como si nada hubiese pasado, eso sí que no. Todo deja su marca, y si no la deja es que nunca fue lo suficientemente importante, nunca significó tanto. Aunque lo parezca, yo no he olvidado. Sólo he arrinconado unos sentimientos que me hacían daño, y que tarde o temprano iban a acabar conmigo, iban a hundirme. He dejado de depender de una droga a la que era adicta; ahora dependo de otra, otra mucho mejor. Ésta no daña, ni confunde, ni tiene efectos a largo plazo. Es pura como ninguna, agradable y adictiva, pero nunca perjudicial para la salud. He dejado la melancolía y me he pasado al amor. Cualquiera puede hacerlo, cualquiera que de verdad quiera hacerlo.
-Sigo sin entender tu razonamiento. Según lo que has dicho, ¿es posible desear el cambio y conseguirlo?
-Tampoco se trata de eso. Cuesta, demasiado. Pero es cuestión de esfuerzo, de fuerza de voluntad, como cuando intentas dejar de fumar. Al principio necesitas ese cigarrillo, y si te ofrecen es posible que vuelvas a caer; pero si intentas dejarlo a un lado, acabarás prescindiendo de la nicotina y logrando tu objetivo. Pero es cuestión de empeño. Uno no puede dejar de fumar de repente, ni de estar enamorado. Uno va arrinconando sentimientos.
-No te entiendo... ¿Qué tiene que ver todo eso con salir de este estado de dependencia?
-Pues es muy fácil. Basta con que llegue otra persona que lo cambie todo. Produce un desequilibrio agradable en cierto modo, pero al final todo se estabiliza y vuelves a la normalidad. Una vez en ese punto lo demás tendrá cada vez menos importancia. Tu anterior recuerdo perderá nitidez con cada día que pase, pasarás de las lágrimas a la felicidad. ¿Y todo eso por qué? Porque la mejor droga de la que se puede depender es el amor, hasta los médicos lo dicen.
-Y... ¿cómo empezar?
-Esa es la mejor parte. Mira por la ventana.
-¿Qué pasa? Sólo veo el jardín.
-Llueve.
-Ya, ¿por qué te crees que no he salido hoy?
-Pues ese es tu primer error. Tienes que hacerlo. Sin paraguas.
-¿Estás loca?
-No, en realidad es algo que está científicamente demostrado: el agua purifica. Sal ahí fuera sin paraguas, deja que la lluvia te empape; grita si quieres, corre, déjate llevar por el viento y por la lluvia.
-De verdad, cada día te entiendo menos.
-Eso es porque nunca has salido sin paraguas.
-Ah, ¿no? ¿Acaso yo no he pasado por ello?
-Tú... eres distinta. Y tu historia también lo es.
-Pero en el fondo, nos parecemos demasiado, y cuando te digo que el tiempo lo cicatriza todo no te miento, porque yo misma he experimentado sus efectos.
-¿No dicen que el tiempo lo CURA todo?
-No, en eso sí que no estoy de acuerdo. En mi opinión, el tiempo no puede curar; sí cicatrizar, cerrar heridas, empañar tus recuerdos... Pero curar, hacerte olvidar, hacer que puedas seguir tu vida como si nada hubiese pasado, eso sí que no. Todo deja su marca, y si no la deja es que nunca fue lo suficientemente importante, nunca significó tanto. Aunque lo parezca, yo no he olvidado. Sólo he arrinconado unos sentimientos que me hacían daño, y que tarde o temprano iban a acabar conmigo, iban a hundirme. He dejado de depender de una droga a la que era adicta; ahora dependo de otra, otra mucho mejor. Ésta no daña, ni confunde, ni tiene efectos a largo plazo. Es pura como ninguna, agradable y adictiva, pero nunca perjudicial para la salud. He dejado la melancolía y me he pasado al amor. Cualquiera puede hacerlo, cualquiera que de verdad quiera hacerlo.
-Sigo sin entender tu razonamiento. Según lo que has dicho, ¿es posible desear el cambio y conseguirlo?
-Tampoco se trata de eso. Cuesta, demasiado. Pero es cuestión de esfuerzo, de fuerza de voluntad, como cuando intentas dejar de fumar. Al principio necesitas ese cigarrillo, y si te ofrecen es posible que vuelvas a caer; pero si intentas dejarlo a un lado, acabarás prescindiendo de la nicotina y logrando tu objetivo. Pero es cuestión de empeño. Uno no puede dejar de fumar de repente, ni de estar enamorado. Uno va arrinconando sentimientos.
-No te entiendo... ¿Qué tiene que ver todo eso con salir de este estado de dependencia?
-Pues es muy fácil. Basta con que llegue otra persona que lo cambie todo. Produce un desequilibrio agradable en cierto modo, pero al final todo se estabiliza y vuelves a la normalidad. Una vez en ese punto lo demás tendrá cada vez menos importancia. Tu anterior recuerdo perderá nitidez con cada día que pase, pasarás de las lágrimas a la felicidad. ¿Y todo eso por qué? Porque la mejor droga de la que se puede depender es el amor, hasta los médicos lo dicen.
-Y... ¿cómo empezar?
-Esa es la mejor parte. Mira por la ventana.
-¿Qué pasa? Sólo veo el jardín.
-Llueve.
-Ya, ¿por qué te crees que no he salido hoy?
-Pues ese es tu primer error. Tienes que hacerlo. Sin paraguas.
-¿Estás loca?
-No, en realidad es algo que está científicamente demostrado: el agua purifica. Sal ahí fuera sin paraguas, deja que la lluvia te empape; grita si quieres, corre, déjate llevar por el viento y por la lluvia.
-De verdad, cada día te entiendo menos.
-Eso es porque nunca has salido sin paraguas.
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Amor,
Memenovela
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TÍTERES SIN CABEZA

Veo oscuridad
Y siento impotencia por no haberlo conseguido
Veo decepción en tu rostro, una lágrima moja tu ilusión
Y me siento culpable por no haberlo impedido
Por no haber luchado por un mundo distinto
Porque en el fondo soy como todos
Me dejo llevar por lo que veo
Por lo que escucho
Por lo que me han dicho
Y no me fijo en lo importante
En cómo eres de verdad
Que tu corazón late igual que el mío
Que tu cerebro es más tolerante que el de esta sociedad
Él no discrimina al que es distinto
Como hago yo, como hacemos todos
Ahora ya me da igual lo que digan
A ti también debería dártelo
No conseguirán arrancarte de mí
Tanto desprecio que has sufrido
Insultos y marginación
En este país que juzga, decapita sin piedad
A todo aquel que es diferente
Sin pensar en si está bien o si está mal
Te odian sin motivo
Odian por odiar
Aunque tal vez algún día se acuerden de su maldad
O reciban el mismo castigo
Un juicio sin abogado
O una mirada llena de rencor y resentimiento
Y entonces se arrepentirán de haberte insultado
Golpeado
Vejado
O incluso matado...
Sólo porque tu piel era de otro color
Negro carbón
Todo por ser distinto sin haberlo elegido
Por ser diferente en algo tan insignificante
Pero tan importante bajo sus miradas crueles
Faltas de razón
De buenos sentimientos
De vergüenza y compasión
Te odiaban por todo eso
Por ser negro
Y sobre todo, por estar orgulloso de ello.
Y siento impotencia por no haberlo conseguido
Veo decepción en tu rostro, una lágrima moja tu ilusión
Y me siento culpable por no haberlo impedido
Por no haber luchado por un mundo distinto
Porque en el fondo soy como todos
Me dejo llevar por lo que veo
Por lo que escucho
Por lo que me han dicho
Y no me fijo en lo importante
En cómo eres de verdad
Que tu corazón late igual que el mío
Que tu cerebro es más tolerante que el de esta sociedad
Él no discrimina al que es distinto
Como hago yo, como hacemos todos
Ahora ya me da igual lo que digan
A ti también debería dártelo
No conseguirán arrancarte de mí
Tanto desprecio que has sufrido
Insultos y marginación
En este país que juzga, decapita sin piedad
A todo aquel que es diferente
Sin pensar en si está bien o si está mal
Te odian sin motivo
Odian por odiar
Aunque tal vez algún día se acuerden de su maldad
O reciban el mismo castigo
Un juicio sin abogado
O una mirada llena de rencor y resentimiento
Y entonces se arrepentirán de haberte insultado
Golpeado
Vejado
O incluso matado...
Sólo porque tu piel era de otro color
Negro carbón
Todo por ser distinto sin haberlo elegido
Por ser diferente en algo tan insignificante
Pero tan importante bajo sus miradas crueles
Faltas de razón
De buenos sentimientos
De vergüenza y compasión
Te odiaban por todo eso
Por ser negro
Y sobre todo, por estar orgulloso de ello.
NO AL RACISMO
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